Un niño viene y me
pide un vaso con agua, dándoselo pregunta:
— ¿Por qué tienes
el pie así, te duele?
—Ya no me duele, se
está curando. ¿Cuántos años tienes?
— Cinco, luego
seis, luego dos y luego nueve. — contesto cantando.
Y se va dando
brincos…
Si, es un nuevo
día, cantemos con alegría que sorpresas esperan.
Mujer, tu voz es la
más bella melodía, quédate conmigo y amemos que la vida son dos días.
Volteo al cielo y
doy un suspiro.
Soy feliz… es
posible serlo y sonriendo lo escribo.
Ahora todo me
susurra en el oído:
Se tu mismo. Se una luz.
Di siempre la
verdad.
Da sin medida, da
de ti.
Ayuda a quien lo
necesita.
Ama de la mejor manera o sientas que te elevas.
La verdadera
libertad es tener un corazón puro.
Confía, algo te
trajo a la vida y ese algo te protegerá.
Disfruta de los
sabores, los placeres, los olores, los dolores.
El bien y el mal
están en tu mente, no afuera, observa bien.
No pienses tanto en
problemas, mejor reflexiona sobre el sentido de la vida y el propósito de la
tuya.
Aprende las
lecciones del pasado, las enseñanzas de la naturaleza y tu interior, entonces
no necesitaras ni libros ni escuela.
Se fiel a tus
amigos, a tus seres queridos y vive despierto con el espíritu de un niño.
Muchos buenos
recuerdos retornan sentado aun aquí. Contemplación, solo eso. Nada falta, nada
espero. Dejo el cuaderno a un lado y me recuesto de nuevo.
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